Desde que el gobierno del presidente argentino Javier Milei presentó en diciembre un proyecto de ley para debilitar la Ley de Glaciares del país, los medios y las redes sociales argentinas se han visto dominados por la preocupación por el debilitamiento de las medidas de protección del agua y por el papel del lobby de la industria minera canadiense en el impulso de estas reformas.